Sobre “Cordobesismo”, soja e identidad transgénica

Los cordobeses nos sentimos orgullosos de nuestra identidad. Fuertes y arraigados sentimientos se movilizan sobre lo que significa “ser cordobés”. Por ello, no está de más reflexionar sobre lo que esto significa hoy en términos medioambientales, económicos y políticos.

En esta entrada recomiendo dos cosas: por un lado, la lectura de ¿Qué será el “cordobesismo”? un esclarecedor análisis de los resultados de las últimas elecciones firmado por Adrián Simioni (“La Voz del Interior”), del cual destaco los siguientes párrafos:

“Aquí nace el cordobesismo”, anunció José Manuel de la Sota la noche de su consagración como gobernador electo de Córdoba. Pero se quedó en eso: no aclaró si era nena o varón. En principio, quedó claro que fue para bautizar un límite de identidad entre el peronismo cordobés y el kirchnerismo, con vistas a un futuro en el que competirá por el poder nacional.

Pero hay quienes piensan que el “cordobesismo” apunta más allá. Incluso, a uno de los asesores que tuvo De la Sota en esta campaña se le cayó la palabra “modelo”. Según él, como insumo de la campaña política quedó un documento reservado de 400 páginas en el que hay diagnósticos y propuestas que pintan ese esquema.

¿Cuál sería la clave de bóveda de ese “modelo”? No es ningún misterio: es la soja. O, para no plantearlo en términos tan básicos, son los cambios económicos de los últimos años y su impacto sobre la estructura social y los modos de construcción y uso del poder en Córdoba.

Las elecciones del domingo contuvieron un dato imperceptible. Desde 1983, todos los candidatos que ganaron la Gobernación habían triunfado en la capital provincial. Eso dejó de ser así en 2003 –cuando ganó Juan Schiaretti– y el domingo último sucedió por segunda vez.

¿Es una casualidad? Tal vez no. Al menos desde 1960, la población conjunta de los departamentos “rurales” (Río Cuarto, Sáenz Peña, Juárez Celman, Roca, Marcos Juárez, Unión, San Martín, San Justo, Tercero Arriba) fue perdiendo en forma sistemática participación en la población total de Córdoba. Pero en la última década esa porción dejó de caer. Está en el 31,2 por ciento del total.

Además, la expansión de la frontera agrícola sumó con más claridad a otras regiones (como Colón, Totoral, Río Primero y Río Segundo) al universo rural.

Esa población que dejó de miniaturizarse tiene hoy muchas más cosas en común que hace 20 años. Las semillas transgénicas, las industrias asociadas, la transformación de proteínas vegetales en animales y la transformación de chacareros en empresarios e industriales de primera generación conforman ese mundo. Sus intereses son fáciles de compatibilizar y, por ende, es fácil alinearlos tras un candidato, al que esas regiones tienen hoy más chances de imponer.

Mientras, la Capital no tiene un plan, porque no juega un rol preciso en el modelo económico. En sus grandes industrias, se decide cada vez menos. Las gerencias se fueron a Brasil. O más lejos.

Por los votos que sacó, De la Sota debe haberlo entendido muy bien. Y por algunas propuestas que puso en juego, también. Ejemplo: un boleto estudiantil gratis es mucho más importante donde hay que recorrer grandes distancias que en la ciudad.

¿Esto es vendible fuera de Córdoba? El proceso sucede en todas las provincias agrícolas y en las que fueron sumadas por la expansión de la frontera. En el PJ, ni Cristina Fernández ni Daniel Scioli lo lideran. A eso apunta De la Sota.

Si el vendaval financiero que tiene en vilo al mundo no derriba los precios de los granos, no es mal programa.

Por otra parte, invito ver el video que muestra un fragmento del film “Todo sobre mi madre”, de Pedro Almodovar, en el que con una gran dosis de ironía el personaje llamado Agrado, una travesti, reflexiona sobre la autenticidad, la identidad y la importancia de sostenerlas a cualquier costo.

¿Todos somos sojeros?

En el caso de Córdoba, su relativamente nueva identidad de principal provincia productora de soja le ha significado la pérdida de sus bosques nativos, que fueron desvastados por la expansión de los terrenos destinados al cultivo de la soja transgénica, que puede sembrarse en lugares donde antes era imposible. Esta transformación del medio ambiente no es inocua, ya que conlleva además la escasez de agua y graves riesgos para la salud de la población por el uso de pesticidas y agroquímicos.  (Ver entradas anteriores de este blog: La soja, un pésimo negocio para Córdoba y Deforstación: la realidad de Córdoba y también las referidas a ley provincial de bosques nativos.).

Ante la creciente la “sojización” del ámbito económico y político, vale la pena que nos detengamos a pensar si esto es lo que nuestra sociedad, parafraseando a la Agrado, “soñó de si misma”.

Acerca de Ricardo Brunello

Nacido en Córdoba, alejado por mucho tiempo y redescubriéndola desde diciembre de 2006. Licenciado en Periodismo USAL, 1991, Buenos Aires, Argentina. Master en Management Culturale Internazionale, UNIGE, 2002, Génova, Italia.
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